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‘Bullet Train’: Gamberrada kawaii con estilo y diversión para parar un tren

El destino, en este caso, tiene un doble significado muy marcado. El de llegada después de un viaje y el de ese conjunto de casualidades que nos parecen llevar a hacia un lugar concreto, como si todo estuviera escrito en el universo. De esto sabe mucho el protagonista de ‘Bullet Train‘, un asesino a sueldo con muy mala suerte que se embarca en una última misión dentro de un tren bala, una en la que su destino le depara más de una sorpresa… antes de llegar a su destino. Valga la redundancia.

‘Bullet Train’ es la nueva película de David Leitch (‘Deadpool 2‘), un trepidante viaje por raíl que transcurre casi íntegramente dentro de un tren de alta velocidad que recorre Japón, en el que Brad Pitt se topará con un grupo de maleantes, a cada cual más excéntrico y peligroso, con objetivos interconectados que les llevarán a hacer cualquier cosa con tal de cumplir sus respectivas misiones.

Brad Pitt

Basada en la exitosa novela ‘Tren Bala’, del escritor japonés Kotaro Isaka, ‘Bullet Train’ irrumpe en la temporada estival con una propuesta cinematográfica fresca y contundente, revelándose como parada obligatoria para los amantes de la acción y alternativa ideal en un panorama en la que cada vez es más difícil encontrar producciones de este tipo sin asociar a propiedades intelectuales previamente establecidas. ‘Bullet Train’ llega en el momento justo, entre estrenos de Marvel y en temporada baja, con la esperanza de hacerse el hueco que merece entre el público.

Se senten los golpes

La trayectoria de David Leitch ha estado siempre asociada a la acción, con una dilatada carrera como especialista de escenas de riesgo que le ha llevado a trabajar, desde mediados de los 90, en cosas como ‘Buffy, cazavampiros‘, la saga ‘Matrix‘, ‘V de Vendetta‘ o ‘300‘. Su trabajo en la saga ‘John Wick‘ fue clave en el desarrollo y sofisticación de la acción en el cine reciente, y desde ahí dio el salto a la dirección con títulos como ‘Atómica‘, el spin-off furioso ‘Fast & Furious: Hobbs & Shaw‘ y la secuela de ‘Deadpool‘. En ‘Bullet Train’, Leitch vuelve a poner en práctica toda esa experiencia al servicio de un espectáculo impecable de acción en el que apenas se ven las costuras, donde las coreografías son virtuosas y los golpes nos hacen daño hasta a nosotros.

Como adelantábamos, la película sigue a un sicario con mala suerte de nombre en clave Mariquita (Ladybug en inglés), que decide aceptar una última misión de su supervisora: recuperar un misterioso maletín y llevarlo a buen recaudo. Sin embargo, la coincidencia quiere que se tope con otros asesinos que han abordado el mismo tren y cuyas pasadas misiones conectan de forma fortuita con las suyas.

Brian Tyree Henry y Aaron Taylor-Johnson

Mandarina (Aaron Taylor-Johnson) y Limón (Brian Tyree Henry), los “gemelos” británicos que custodian el maletín, un par de sicarios tan brutales como excéntricos, El Lobo (Bad Bunny), un matón mexicano con sed de venganza, El Príncipe (Joey King), una adolescente sociópata y psicópata con una misión secreta y muchos daddy issues, o Yuichi Kimura (Andrew Koji), sicario japonés en lucha contra la organización criminal que amenaza con matar a su hija pequeña. Todos ellos se verán las caras (y los puños) en los estrechos pasillos del tren más rápido del mundo, sembrando el caos sobre las vías mientras Mariquita trata de encontrar la manera de bajarse, perdiendo siempre la siguiente parada.

Es como si ‘El ángel exterminador‘ y ‘Snowpiercer (Rompenieves)‘ se fusionaran en un cóctel de acción a lo ‘John Wick’ bien agitado con influencias del cómic y el anime, una pizca de Tarantino, violencia estilizada y grandes dosis de humor irreverente y descarado, una mezcla que recoge de varias fuentes, pero que Leitch consigue aunar bajo un estilo definido y marcado. Y aquí la palabra clave es esa, “estilo”, algo de lo que ‘Bullet Train’ tiene, y me van a perdonar, para parar un tren. Estilazo en cada uno de sus planos, tanto en los combates, bestias a la par que elegantes, como en su impecable apartado visual, lleno de colores chillones, bañado en el omnipresente neón del cine de acción reciente y siempre jugando con el llamativo contraste entre lo kawaii y lo hiperviolento.

Personajes y diálogos, tan importantes como la acción

El contraste es, de hecho, uno de los elementos principales de la película. Leitch encuentra en el choque entre elementos dispares una mina de oro para divertir e impactar. Y no solo en lo que respecta a la acción o el derroche visual. De hecho, en ‘Bullet Train’, el contraste que mejor funciona es el que define a los propios protagonistas. Un grupo de personajes que esconden mucho más de lo que aparentan, que desafían las expectativas y cuyas relaciones están tan trabajadas como la acción. Porque aquí, las conversaciones absurdas entre Mandarina y Limón, los comentarios sarcásticos de un Mariquita hastiado y con ganas de jubilarse, o las punzadas retorcidas de El Príncipe son tan importantes, o incluso más, que los mamporros. Y eso es lo que hace que ‘Bullet Train’ se eleve por encima de la media, que más allá del espectáculo, hay capas en sus personajes.

Joey King

Capas que los actores pelan con entusiasmo y entrega. Con un reparto así, era fácil dormirse en los laureles, pero Leitch saca lo mejor de todos ellos. Empezando con Brad Pitt, que tras ganar el Oscar y confesar que está en el último tramo de su carrera antes de retirarse, parece haber adoptado una nueva filosofía: escoger proyectos sobre todo para pasárselo bien. Y en ‘Bullet Train’ se lo pasa en grande y salta a la vista. A Pitt ya lo habíamos visto brillar en comedia (en ‘Quemar después de leer‘ de los hermanos Coen o más recientemente en su aplaudido cameo en ‘La ciudad perdida‘), pero este es probablemente su personaje más divertido hasta la fecha. Está pletórico, disfrutando y haciendo disfrutar con él.

Y lo mejor de su personaje es que no es solo un héroe divertido y carismático, también es un antihéroe humano, un hombre que, en el fondo, quiere ser mejor persona, y que acepta ese (supuestamente) último encargo para poder embarcarse en esa otra misión vital. Lo mismo ocurre con el resto de personajes. La mayoría son lo peor, pero a la vez están llenos de humanidad (como Wade Wilson). El dúo dinámico formado por Mandarina y Limón, un absolutamente irresistible Aaron Taylor-Johnson y un hilarante Bryan Tyree Henry, desprenden química por los cuatro costados en una interpretación complementaria llena de conexión, momentos absurdos (la obsesión de Limón por la serie infantil ‘Thomas y sus amigos’ recorre todo el film) e incluso emoción. Sin olvidar a una efervescente Joey King, teen fatale que, sin meterse en acción, aprovecha su aspecto de niña buena para asestar algunos de los golpes (figurativos) más despiadados de la película, en la que, aun así también encontramos esa humanidad, cierta inseguridad e inocencia infantil que hacen que sea algo más que una simple villana.

Mención aparte merece Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny. El famosísimo cantante portorriqueño ya había hecho sus pinitos en la interpretación con ‘Narcos: México‘, pero ‘Bullet Train’ supone su gran debut en el cine de Hollywood, antes de ponerse en la piel de El Muerto, próximo antihéroe del universo ‘Spider-Man‘ de Sony. Todos los ojos están puestos sobre él, con la pregunta de si estará a la altura para semejante reto sin apenas experiencia como actor. Pues bien, en ‘Bullet Train’, su participación es breve, pero suficiente para comprobar que en lo que respecta a la acción, pasa la prueba con buena nota gracias a una memorable pelea con Brad Pitt. Dramáticamente ya es otro cantar, porque la mayor parte del tiempo lo vemos en flashbacks sin apenas diálogos, como si estuviera en un videoclip, vaya. Así que está por ver si, a la hora de la verdad, será capaz de llevar el peso de una película entera sobre sus hombros.

Brad Pitt vs Bad Bunny

En cuanto al resto del elenco, destacan Andrew Koji con un buen trabajo dramático y Hiroyuki Sanada, toda una eminencia en el cine de acción y samuráis; pero Leitch desaprovecha a otros jugadores como Logan Lerman, Zazie Beetz o Karen Fukuhara. Ahora bien, ojo a los cameos, porque son para dar palmas con las orejas. Rostros conocidos (y muy queridos) que se suben al tren bala para dejarnos con algunos de los momentos más divertidos de la película. Mejor no desvelarlos para preservar la sorpresa, pero digamos que en Hollywood hay una pandilla muy unida y cada vez que vemos a uno de ellos aparecer en una película de otro, es motivo de gozo para el espectador.

Cóctel explosivo con todo para conquistar

‘Bullet Train’ es un viaje salvaje y trepidante lleno de insolencia y desvergüenza, pero incluso esos puntos fuertes acaban diluyéndose momentáneamente por culpa de una duración que se extiende más de la cuenta. Por su premisa limitada, transcurriendo en el mismo lugar la mayor parte del tiempo y su historia basada en la repetición y la dilatación (Mariquita quiere bajarse del tren y seguir con su vida, pero no le dejan), la historia pedía quizá un metraje más condensado. Sin embargo, con más de dos horas, la historia acelera y decelera dando trompicones, perdiendo ritmo e impulso en varios tramos (sobre todo hacia el final) y estirando el chicle -y algunos chistes- más de la cuenta.

Afortunadamente, ese chicle no pierde sabor gracias a todos los ingredientes previamente mencionados. El humor, el buen hacer de su reparto, la química entre todos ellos, sus chisposos diálogos, su atractivo apartado visual y un clímax bombástico en el que Leitch decide terminar a lo grande. A pesar de los altibajos, ‘Bullet Train’ es una pieza de entretenimiento ejemplar, un trabajo cuidado y con personalidad que ofrece diversión sin complejos, escape veraniego para olvidar los problemas y dejarse llevar. Pero también una historia con algún que otro toque profundo, e incluso tierno, que contrarresta la locura, hablándonos del destino y la suerte, de las casualidades y el azar, y sobre cómo a veces los caminos se cruzan de las formas más sorprendentes y fortuitas.

Aunque tenga cosas por pulir, ‘Bullet Train’ cuenta con una fórmula ganadora entre manos y es una de esas películas que bien podría apuntar a un futuro próspero gracias al boca-oreja. Desde luego, si la acción, la estética y el humor nos enganchan, lo que de verdad nos conquista son sus personajes, a los que no nos importaría volver a ver algún día.

Nota: 7

Lo mejor: Que Leitch haya dado tanta importancia a los personajes como a la acción, que es, por supuesto, de primera. Brad Pitt en su papel cómico más divertido hasta la fecha. Su vibrante estética y su descaro.

Lo peor: Una duración que hace perder el rumbo ocasionalmente y un planteamiento con algunos agujeros de lógica.

‘Bullet Train’ se estrena el 5 de agosto exclusivamente en cines.

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